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El otro día tuve la ocasión de participar en unas jornadas técnicas sobre eficiencia energética de instalaciones térmicas en el sector turístico.

Tratando de no entrar en términos demasiado técnicos, es un hecho que la tecnología ha avanzado también en esta área, y que producir agua caliente o climatización es ahora posible con muchos menos recursos energéticos naturales y por ende, dañando menos a la naturaleza. Además este avance, se ha producido, como en otras áreas tecnológicas, a una velocidad mayor que la necesidad de reposición por obsolescencia de las instalaciones existentes.

Por otro lado, nos encontramos que es un deber y una necesidad en la coyuntura, bueno más que coyuntura, en la situación de crisis actual, seguir planteándonos la optimización y racionalización de las distintas cuentas de gasto de nuestros negocios. La de los consumos energéticos, llega a alcanzar, según se expuso en las jornadas, en un establecimiento hotelero de más de 3* hasta órdenes del 10 %, de la cuenta de gastos total del establecimiento. Este dato me consoló un poco, ya que los datos que yo manejo son algunos puntos porcentuales más bajos, lo que puede indicar, o bien la eficiencia de los míos, o bien la conclusión a la que he llegado a lo largo de los años, de que con los números, se pueden hacer maravillas, teniendo la habilidad de calcularlos o compararlos, en o con el entorno que más favorezca la causa que nos interesa.

Si a todo esto, le sumamos nuestra sensibilidad por el entorno natural y nuestra voluntad de promover y apoyar tecnologías menos agresivas para el medio ambiente y los recursos naturales, percibo que este concepto de eficiencia energética se posiciona como un elemento clave en estos momentos de crisis e incertidumbre económica, pues viene a aportar mejoras donde la necesitamos, en los gastos y en el medio ambiente.

Antes de la crisis, cuando se hablaba de sostenibilidad no tenía por qué hablarse de eficiencia energética. Sin embargo hoy, creo que se impone como tema preferente. Y esto es bueno en mi opinión, ya que al incidir directamente en nuestro bolsillo, se convierte en preocupación directa en los países desarrollados como grandes consumidores de energía que somos.

A mi modo de ver, tenemos por delante 2 grandes retos en este aspecto:

  • cómo afrontar las inversiones en estas nuevas tecnologías, en un escenario de falta de liquidez, donde se tendrán que poner de acuerdo muchas partes, desde administraciones públicas, hasta productores, comercializadores, distribuidores, hasta las novedosas empresas de servicios energéticos (ESE´s), dispuestas a asumir parte del riego de dichas inversiones.
  • cómo transferir dichas tecnologías a los países en vías de desarrollo, de manera no invasiva, económicamente hablando y cubriendo sus necesidades, mucho más básicas e importantes

Esperemos que en esta cumbre de Cancún del clima, se llegue a acuerdos que mitiguen el fracaso de Copenhague y nos pongan en la senda correcta.

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“Nosotros conectamos a individuos y organizaciones que trabajan para cambiar el mundo”. Así reza el lema de Jumo, una nueva red social que tiene por objetivo unir a la gente con proyectos de Organizaciones No Gubernamentales. El fin último está bastante claro desde que accedes a Jumo: “Busca, Sigue, Apoya”. Las redes sociales han creado una nueva acción social entre individuos que se “siguen” para y por compartir intereses, aficiones, información…, de ahí a un apoyo más directo hay tan sólo un paso más: “apoyar”, lo cual puede representar una vía alternativa de encontrar recursos para proyectos sociales.

Para registrarte necesitas tener una cuenta de Facebook y una vez dentro puedes seguir organizaciones, seguir sus proyectos, acciones, compartir información, valorarlas, ver videos… en definitiva una forma más de aprovechar la extensiones del efecto social en red.

Chris Hughes, cofundador de Facebook y director de la campaña presidencial online de Barack Obama en 2008, aprovecha la conciencia social extendida en la red para fundar Jumo en febrero de 2010 junto a un pequeño equipo de técnicos y profesionales sin animo de lucro y con un serio compromiso social. Actualmente, Jumo está en versión BETA y fue el día 30 de diciembre cuando se presentaron al mundo esperando recibir muchos usuarios. Ayer Hughes hace una simpática entrada en el blog comentando que el número de entradas en la red social superó lo que tenían previsto, afectando el rendimiento de la herramienta y teniendo que aumentar la capacidad para recibir todas las peticiones.

Cierto es que tienen muchos más retos que encarar que los puramente técnicos, precisamente ahora que se debate los compromisos de privacidad a la hora de compartir información personal en Facebook, ¿estará la gente dispuesta a compartir sus compromisos sociales y morales? El debate queda abierto.

Esperamos que esta red tenga un futuro prolifero y de mucho que hablar por sus logros.

Las tendencias de responsabilidad con el medioambiente llegan a todas las industrias. Esta mañana en el programa de radio nacional, radio 3 de Ángel Carmona, Hoy Empieza Todo han entrevistado a Alison Tickell, a cuenta de su participación en el Festival Innovarte que se organiza en Madrid el 26 de noviembre.

Alison es la presidenta de la asociación Julie’s Bicycle y ha comentado en la entrevista que el objetivo de dicha asociación se centra en conseguir una industria del arte y creativa más verde. Además, explica que donde más recorrido hay es en los grandes festivales, su asociación da soporte y consultoría a la organización de grandes eventos para que sean más eficientes en la emisiones de gas efecto invernadero y en la gestión de desechos. Por otro lado, también asesoran a artístas, los cuales, muchos de ellos son los principales precursores y promotores de estos valores.

Alison estará acompañada por Max Eastley en una charla/debate enmarcado dentro de Innovarte y estará moderada por el periodísta Fernando Olmeda. Juntos reflexionarán sobre la industria y los retos que plantea el cambio climático y la sostenibilidad medioambiental. Teniendo en cuenta el papel que desempeñan tanto artístas como instituciones y por supuesto el público al que van dirigidos.

El ecoturismo es una opción que no solo beneficia a la naturaleza, sino también a las comunidades locales a la vez que permite enriquecer a un mayor nivel la experiencia del viajero.

Según diversos medios, estamos presenciando el boom del turismo ecológico, por lo que cada vez son más las personas que optan por viajar de esta manera.

La propia Sociedad Internacional de Ecoturismo define al “ecoturista” como “una persona que viaja de forma responsable hacia áreas naturales, conservando el ambiente y mejorando el bienestar de las comunidades locales”.

Ya en 2002, la Organización de Naciones Unidas declaró el Año Internacional del Ecoturismo, identificando así una corriente que iba en progresión y cobraba cada vez más importancia en el sector del turismo, reconociendo a esta tendencia como un tipo de turismo basado en la observación y apreciación de la naturaleza, ofreciendo respeto a las comunidades locales que prevalecen en esos lugares y a sus culturas y costumbres tradicionales.

Además, la propia Organización Mundial del Turismo (OMT) considera que el ecoturismo es una de las vías más eficaces para el enriquecimiento de los países con zonas de alto nivel ecológico y con escaso desarrollo industrial, lo cual podría convertirse (o se está convirtiendo ya) en una estrategia más para mejorar el equilibrio entre los diferentes lugares de nuestro planeta.

Desde Responsible Hotels, os animamos a optar por todas las ventajas que implican el ecoturismo, y hacer de cada viaje una experiencia única, y como no, responsable.

Me sorprendo a mi mismo, y después ratifico con la mayoría de documentos e informaciones que me llegan o a las que accedo, en la tendencia que tenemos, a la hora de abordar el tema de la responsabilidad o del turismo responsable, en pensar en elementos que siempre están relacionados con un buen comportamiento ambiental, con una preocupación por el entorno social, con un apoyo y promoción de la cultura local, y con otros tantos en la línea de los anteriores.

Estamos todos tratando de aportar, articular y promover este nuevo concepto “responsable” usando para ello la gran cantidad de información, iniciativas, ideas y proyectos que van surgiendo relativos a todos esos elementos que acabo de mencionar.

Incluso algunos nos atrevemos, a establecer lo que debería ser y lo que no debería ser considerado como “responsable”, tratando de sentar cátedra o de influir en el estado del conocimiento en cada momento.

Todo esto está muy bien, pero a veces, me da la sensación que en nuestro afán de desarrollar lo más diferencial o novedoso de esta corriente responsable, nos olvidamos de lo más básico, cual es proporcionar productos o prestar los servicios, de la manera más adecuada a las expectativas de nuestros empleados, accionistas y clientes, intentando superarlas en la medida de nuestras posibilidades.

Este es o debería ser el primer atributo de un hotel o cualquier otro negocio que aspirara a calificarse como responsable. La preocupación por satisfacer a estas partes, dos de ellas consustanciales a la propia actividad o negocio como son los empleados y accionistas, y como no, los clientes, quizás la parte que más repercusión directa tiene en los resultados. Y un cliente, antes de una adecuada gestión de residuos o una eficiencia energética excelente, viene buscando, en el caso de un hotel, disfrutar y/o disponer de un destino, una ubicación, un alojamiento, un servicio de comida y bebida, un trato excelente, y otros tantos atributos higiénicos tácitos, que tenemos la obligación de cubrir.

La calidad del servicio o del producto, bien entendida como adecuación a lo que el cliente espera de nosotros, no sólo es la razón de ser y permanecer de cualquier actividad o negocio, sino que además es el primer escalón para ser sostenible.

Si nos fijamos, sostenible, responsable, verde, ecológico, ambiental, son todos adjetivos de un nombre, de un sujeto, de una realidad, cual es la actividad, el producto, el servicio o el negocio en cuestión. Y si éste no existe, o no es capaz de permanecer debido a que no es preferido por los empleados, accionistas, usuarios o clientes, ¿para qué plantearnos ponerle un adjetivo?

Haciendo honor a mi reflexión del tercer párrafo, cualquier actividad o negocio para ser considerada “responsable”, debería primero caracterizarse por satisfacer o incluso superar las expectativas de sus empleados, accionistas, usuarios y/o clientes en lo básico, cual es el objeto y la razón propia de la existencia de esa actividad o negocio. Esta es la clave para después buscar su desarrollo de manera responsable y sostenible, creando riqueza y contribuyendo a la integridad de los recursos naturales, sociales y culturales.

Una española con la vida resuelta emprende con su familia un hotel responsable en Marruecos

En semana santa de 2003 Daniel y su mujer Mari Carmen, emprendieron una aventura por Marruecos. Era su primer viaje por África y  al dirigirse al desierto, tomaron la cautela de contratar un guía de nombre Ali. Ali era una persona que prácticamente no tenia estudios; desde pequeño se ganó la vida guiando a turistas desde Risani “la frontera del desierto”  donde terminaba el asfalto y comenzaban las pistas. Entonces no existían GPS y los guías eran imprescindibles para no perderse en el Sahara. Daniel  y Mari Carmen quedaron fascinados por el desierto, por la ruta de las Kasbash y con los habitantes del sur, pero sobre todo con Ali que les enseñó no solo el sur de Marruecos, sino a sus gentes, su cultura y sus necesidades. No viajaron como maletas sino que conocieron el país de forma profunda.

Año tras año volvieron a repetir  el viaje y poco a poco fueron  enamorándose del sur Marroquí e introduciendo a otros amigos en la experiencia del desierto. En las largas tertulias con Ali descubrieron que en la ruta faltaban establecimientos de calidad, y un día “se liaron la manta a la cabeza” y decidieron construir un Riad (hotelito) en Ouarzazate. El objetivo era ofrecer todo lo bueno del sur de Marruecos y dar un servicio e instalaciones de calidad mas atractivo para los turistas occidentales.

Mari Carmen dejó su trabajo en una sucursal de Banco de Madrid, y con un proyecto de su hijo que acababa de terminar la carrera de arquitectura, se planto en la capital del desierto para, en sociedad con Ali, construir un Riad. Daniel seguía trabajando de ingeniero en una empresa eléctrica ayudando a Mari Carmen durante las vacaciones.

Hoy el Riad Darchamaa una realidad. Enclavado en un barrio de la ciudad con vistas a un inmenso huerto, esta construido a semejanza de una Kashba (Construcción típica de la zona), y en su restaurante se come la mejor comida marroquí. La planta baja se aprovecha como sala de exposiciones para artistas locales. Ali y su familia han mejorado económicamente así como todos los empleados que son residentes en la ciudad. Los proveedores son locales y Daniel  puso todo en su empeño en instalar placas solares y sistemas que garantizan la eficiencia en el consumo del agua. Quizás lo mejor del Riad sea escuchar las historias sobre los avatares de Mari Carmen durante la construcción del hotel y sobre todo entender de mano de esos maestros la cultura de nuestro país vecino.

http://www.youtube.com/watch?v=ffUahvxf3s0&feature=player_embedded#!

http://www.darchamaa.com/

Visita nuestra selección de Responsible Hotels en Marruecos

Según comenta el diarioresponsable sobre esta noticia, el Ministerio de Medio Ambiente de Francia anunció recientemente que para 2011 los productos franceses comenzarán a llevar etiquetas donde se informará de su sostenibilidad.

En principio, consistirá en un proyecto experimental que comenzará sobre julio del próximo año. Las etiquetas incluirán información sobre las emisiones de CO2, el consumo de agua y los desechos tóxicos que se generan tras el proceso de fabricación de cada producto. También se incluirá información sobre la sostenibilidad de los recursos naturales que se usaron para su fabricación.

Esta iniciativa posibilitará a los consumidores una mejor accesibilidad a la información sobre el proceso de elaboración del producto, así como de su nivel de sostenibilidad,  para de esta manera disponer de un criterio más a la hora de decidir sobre la compra de un determinado producto.

Foto de R.Duran en Flickr